Trabajar el CRO: cuando hay vida más allá de la conversión

Trabajar el CRO: cuando hay vida más allá de la conversión

If the only tool you have is a hammer,

you tend to see every problem as a nail.

(Si tu única herramienta es un martillo,

tiendes a ver cada problema como un clavo).

Abraham Maslow

Quería empezar este post citando a Abraham Maslow, psicólogo estadounidense conocido por crear la jerarquía de necesidades de Maslow. Podría ser, como veremos, una buena definición del día a día ante el trabajo de CRO.

Pero antes de nada, vamos a ponernos en situación, CRO es el acrónimo de Conversion Rate Optimization.

Tengo herramientas y debo usarlas

La optimización del porcentaje de conversión es la responsable de que, desde el momento en que entras en la oficina, estreches relación con las herramientas de medición y testing: Google Analytics, Hotjar o ABTasty, entre otras.

También es la culpable de que tus compañeros de trabajo crean que te has vuelto loca cuando te ven preguntándote en voz alta: ¿Qué ha pasado con el funnel? ¿Debo realizar un test A/B o mejor uno multivariante? ¿Sería útil configurar un heatmap? De repente, parece que tu vocabulario tiene más de élfico que de latín, y no dudas que serías capaz de ver la vida con un filtro de Excel mejor que con uno de Instagram.

Repite conmigo: “testar, medir resultados, optimizar, cambiar, volver a medir resultados, volver a testar…”.

Es el nuevo credo en tu día a día y es aquí entonces, en este proceso reiterativo, cuando la frase de Maslow recobra más sentido que nunca. Es una realidad que en el trabajo de CRO se necesitan herramientas que te ayuden a detectar oportunidades y soluciones que, además, puedas abarcar desde otras áreas relacionadas como UX, UI, SEO…

Nada en el marketing online es aislado, todas las áreas acaban formando parte de un mismo engranaje. Al fin y al cabo, necesitamos que todas las piezas rindan bien. Por ejemplo, si a tu estrategia CRO sumas tu estrategia SEO, no solo vas a tener una página orientada a conversión, también conseguirás que lleguen más usuarios que realicen la acción que tú quieres que hagan.

Y al final, ¿para qué sirve todo esto?

Ayudándonos de la optimización de la conversión, conseguimos aplicar medidas de éxito, mejorar los resultados y conocer el ROI (Return On Investment) o retorno de la inversión, el valor económico generado como resultado de la realización de diversas actividades de marketing.

Es importante aclarar que en nuestro trabajo el objetivo no es acabar el día aumentando el número de sesiones, sino consiguiendo que esas sesiones sean de calidad y lleguen a realizar alguna conversión: una venta, un primer contacto, una descarga, etc.

Y no lo olvides…

Del mismo modo que el mejor vendedor del mundo no puede cerrar el 100% de las ventas con un mal producto, la mejor web del mundo no puede convertir el 100% de sus usuarios sin optimización.

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